Para entender la importancia de un sismo, primero debemos conocer que es la sismología, esta ciencia, cuyo nombre proviene del griego “seismos” (terremoto) y “logia” (estudio o ciencia), se dedica al análisis de la generación, propagación y registro de las ondas sísmicas en la Tierra y de las fuentes que las producen.
En su libro titulado El próximo sismo en la Ciudad de México publicado en el año 2005, el doctor Lomnitz realizó un estudio sobre las causas por las cuales tiembla en la Ciudad, y explica que se encuentra ubicada en una cuenca cerrada rodeada de volcanes. El agua que llega a esa cuenca proviene de la lluvia o del bombeo de un subsuelo blando. Hace menos de 100,000 años, la cadena volcánica Ajusco-Chichinautzin bloqueó la antigua salida natural del agua hacia el río Atoyac, formando una gran laguna en la parte baja de la cuenca. En el fondo de esta laguna se depositó una gruesa capa de lodo, que es precisamente la causa de los problemas sísmicos que experimentamos en la Ciudad de México.
Además, decía que los sismos no son algo nuevo. En México-Tenochtitlan, fundada en 1325, ya ocurrían terremotos; sin embargo, en esa época las casas estaban construidas con materiales ligeros, y las pirámides resistían los temblores debido a su forma. Una pirámide imita la forma de un volcán, con una base muy ancha, lo que le proporciona gran estabilidad.
El doctor Lomnitz afirmaba que un temblor es una fractura o un deslizamiento repentino de las rocas profundas en la Tierra. ¿Por qué ocurre? El 90% de los sismos en la República Mexicana se producen frente a las costas del Pacífico, donde las placas tectónicas de Cocos y Norteamérica se desplazan una contra la otra a una velocidad de aproximadamente 6 cm. por año. Afortunadamente, es posible estudiar estos eventos gracias a los registros llamados sismogramas, obtenidos mediante instrumentos conocidos como sismómetros.
Además, Lomnitz señalaba que la zona de mayor peligro sísmico en la Ciudad de México es precisamente aquella que antes estuvo cubierta por las aguas de la antigua Laguna de México. Esta área abarca desde la Condesa hasta Texcoco, y desde la Villa de Guadalupe hasta Xochimilco. El suelo en esta región es muy blando; es una tierra negra que contiene fibras vegetales de acate, caracoles y abundante materia orgánica, ideal para el cultivo de verduras y flores.
Es importante destacar que, en la Ciudad de México, las construcciones de uno, dos, e incluso hasta tres o cuatro pisos, generalmente no se derrumban durante los temblores, a menos que sean muy antiguas o de mala calidad. Muchos ciudadanos construyen sus viviendas con tabiques, castillos y trabes de concreto bien elaborados. Los edificios que han colapsado en sismos no eran de mala calidad, pero tenían más de siete pisos y no resistieron el movimiento prolongado y fuerte del temblor.

Lomnitz destacó en su obra que la Torre Latinoamericana, terminada en 1956, fue en su tiempo el edificio más alto de América Latina y se ha mantenido como un ícono arquitectónico admirado por su resistencia y diseño. Resistiendo varios sismos importantes sin sufrir daños. Su diseño estructural fue obra del ingeniero Adolfo Zeevaert, quien colaboró con el estadounidense Nathan Newmark en la parte sísmica. La tradición de los grandes edificios continúa, como la Torre Mayor, edificio de 55 pisos inaugurado en 2003 en Paseo de la Reforma, el más alto de América Latina. Su diseño estructural corresponde al ingeniero Enrique Martínez Romero y cuenta con 96 amortiguadores sísmicos en su estructura.
Te invitamos a explorar y consultar otros documentos históricos sobre los sismos en México, para conocer más sobre su impacto y evolución a lo largo del tiempo.
| Documento | Acceso |
| Böse, Emil. & García y García, J. (1908). EI temblor del 14 de Abril de 1907. Parergones, 2(4-6), 135-258. | Texto completo |
| Merino, J. & Coronado. (1957). El temblor del 28 de julio de 1957. Anales del Instituto de Geofísica, 3, 89-126. | Texto completo |
| Figueroa Abarca, J. (1957). El macrosismo del 28 de julio de 1957. Anales del Instituto de Geofísica, 3, 55-88. | Texto completo |
| Figueroa Abarca, J. (1956). Las zonas sísmicas de México. Anales del Instituto de Geofísica, 2, 20-28. | Texto completo |
| México, Instituto Geologico de. (1909). Catálogo de los temblores (macroseismos) sentidos en la República Mexicana durante el primer semestre de 1909. Parergones, 3(3), 173-180. | Texto completo |
Bibliografía Consultada
D’Amico, S. (Ed.). (2015). Earthquakes and their impact on society. Springer.
Lomnitz, C. (2005). El próximo sismo en la Ciudad de México.

